miércoles, 28 de marzo de 2007

"Habrá fármacos contra los celos"






Adolf Tobeña, Psiquiatra


Tengo 55 años. Nací en Graus (Huesca) y vivo en Sant Cugat del Vallès. Soy catedrático de Psicología Médica y Psiquiatría en la UAB. Tengo pareja y dos hijos, Anna (20) y Jordi (14). ¿Política? Soy aprendiz de liberal. No tengo creencias religiosas. Publico ´El cerebro erótico´ / ´El cervell eròtic´ (L´Esfera dels Llibres), obra en la que explico los circuitos neurales del amor y del sexo

-¿Qué es enamorarse?

Una transitoria tormenta de neurotransmisores... al servicio de la fusión monógama imperfecta (la pareja).

- ¿En qué consiste esa tormenta?

En un pico dopaminérgico acompañado por tonalidades oxitocínicas y vasopresínicas, modulado por andrógenos, estrógenos, copulinas, opioides... y docenas de otras sustancias en ciertas áreas del cerebro. -

-"Estoy enamorado" es más corto.

Pero la ciencia desvela la fabulosa complejidad neuroquímica que entrañan la amistad, el amor filial, el cariño, la dependencia, los celos...

-El mundo del espíritu...

Pues ese mundo espiritual tiene detrás su maquinaria, su específico circuito neural, su particular cóctel de neurohormonas.

- Pero, ¿por qué te enamoras de una persona y no de otra, eh?

Porque Cupido dispara. Cupido es el azar: es el encuentro con alguien en un momento neural propicio a esa tormenta. Y ahí se da el enamoramiento. En vez de ese alguien, podría haber sido otro.

- Que me gusten las curvas femeninas ¿es cultural o biológico?

Biológico. La evolución ha seleccionado esa atracción. Un bebé de cuatro meses fija más la mirada en una cara bella que una anodina, y más en la de mujer que de hombre.

- Y a una mujer ¿qué le atrae más de un hombre?

Los estímulos verbales más que los visuales: el pico de oro

-cantantes, poetas, curas, políticos...

aunque también el guerrero. Talentos que indican un ingenio aprovechable para el sostén de la prole.

- Físicamente, ¿qué rasgos atraen?

Durante el tramo fértil del periodo menstrual siente predilección por rasgos hipermasculinos: mandíbulas fuertes, cejas prominentes, mirada dominante, espaldas anchas...

- ¿Una atracción inconsciente?

Sí. Y en el periodo no fértil siente mayor inclinación hacia el hombre niño, más suave. ¡El primero garantiza fecundación, y el segundo, atención a la madre y al bebé!

- ¿Pesa más esa inclinación biológica que el entorno cultural?

En la sala de espera de un médico se pulverizó androstenol (hormona extraída del sudor axilar masculino) en una de las sillas. Una a una, se hizo entrar a mujeres en esa sala: ¡la mayoría acababan sentándose en esa silla masculina!

- La química de los sexos existe.

Otro experimento: a varios hombres se les dio a oler algodones impregnados en sudor axilar femenino. La mayoría prefirió el algodón impregnado cuando la mujer estaba en días fértiles.

-Somos marionetas de la química.

Hay individuos que se enamoran continuamente, son adictos a esa química, y podemos curarlos con un tratamiento farmacológico.

- ¿Cuántas veces puedo enamorarme en mi vida?

Cada tres o cuatro años, que es lo que dura el pico de esa tormenta amorosa...

- Soy heterosexual: ¿es mi cerebro, o el mundo me ha hecho así?

Si su cerebro fuese homosexual, se enamoraría usted de hombres.

- ¿Hay cerebros homosexuales?

De todos los cerebros masculinos, son homosexuales de un 4 a un 7%.

- ¿Y de los femeninos?

No hay suficientes estudios todavía.

- ¿Y en qué consiste un cerebro homosexual?

Ciertas regiones cerebrales (hipotálamo y otras) presentan estructuras, organización y cócteles neurohormonales diferentes.

- O sea, que se nace homosexual.

Claro. Pero los hay que tienen sólo apetencias homófilas, y otros pueden tenerlas también por mujeres (y las realizan si el entorno las prima). Y hay heterosexuales que mantienen contactos homosexuales por curiosidad, por experimentar, por gourmandería sexual.

- ¿Inventaremos un día una píldora para enamorarnos?

Para colocarnos en ese umbral del enamoramiento, quizá... Sí existen ya fármacos para aliviar el desamor.

- ¿Una píldora de la ruptura? Eso se cura con amigos, copas y tiempo...

- El corazón roto es un síndrome de abstinencia, un mono, y hay casos patológicos en los que es aconsejable una ayuda química.

- ¿Y la tiene para los celos?

Los celos masculinos, a partir de cierto umbral, son patológicos. Y provocan el 70% de los crímenes contra mujeres e hijos. Podremos detectar y modular ese umbral mediante fármacos.

- A este paso... ¡inventaremos el ´orgasmatrón´ de Woody Allen!

Será posible, sí.

- ¡Ay, pobre san Valentín...!

El conocimiento científico y sus aplicaciones farmacológicas sólo abre el abanico de opciones. ¡Ensancha nuestra libertad!

-¿Hay personas que jamás se enamoran en todas su vida?

Sí. En biología todo es posible, todo existe. Y pueden ser muy felices

[ Victor M. Amela: La Contra, La Vanguardia]

lunes, 26 de marzo de 2007

miércoles, 21 de marzo de 2007

Campaña contra la anorexia

A las 22:11 de la noche una joven en ropa interior se mira en el espejo de su habitación. Permanece inmóvil, triste y preocupada, entonces comienza a observar su cuerpo a la vez que lo toca y analiza. Piernas, caderas, cuello... sus ojos comienzan a llenarse de lágrimas. No le gusta lo que ve, porque su cuerpo, bello para quien la observa no se corresponde con su realidad, una realidad que al final hace llorar al espectador.

viernes, 16 de marzo de 2007

Fiebre ochentera

"I just can’t get enough" de Depeche Mode


"Tarzan Boy" de Baltimora

Mi marido me ha dejado

Mi marido me ha dejado. Pero bueno, a lo hecho pecho, porque agua que no has de beber déjala correr, que aguas pasadas no mueven molino.

Hombre, yo se lo digo a él, que moza galana calabaza vana y que sin embargo, gallina vieja da buen caldo, porque no es oro todo lo que reluce, y mujer, viento y ventura presto se mudan, y que con la cuchara que coges con esa comes y castillos más grandes se han venido al suelo, y que no me diga que no, que no me diga que no, porque el que se pica es que ajos come, a ver si el muy maricón va a ir por lanas y a salir trasquilado, o le va a pasar lo que al sastre de Campillo que cose de balde y pone el hilo.

¡Pero es que no se da cuenta que la mujer que al andar culea y al hablar sus ojos mece, yo no digo que lo sea, pero sí que lo parece!

Y si ella le engañara, que será lo más probable, y él viniera llorando diciendo que quiere volver, ¿saben lo que le diría?: "A quien le diste la carne ve y dale los huesos, que a buenas horas mangas verdes y sarna con gusto no pica i si pica no mortifica". A mí no me engañas con que la vas a dejar porque de mañana a mañana el borrego cría lana, y no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy.

Yo que siempre le he aconsejado bien, que sabe más el diablo por viejo que por diablo... Fui de las que me apliqué lo de "mujer compuesta quita marido de puerta ajena" y me salió el tiro por la culata, pero voy a soltarme el moño que más vale tarde que nunca y vale más sola que mal acompañada, porque el que prueba repite y el que hace un cesto hace cientos y mi marido es mercancía averiada, y mujer de bien sola, borracha sola y puta sola.

Pero ese putón entró en casa como una amiga y me la estaban dando con queso. De las putas me libre Dios que de los perros me libro yo. Y él en sus trece que todo eran invenciones mías y que me estaba volviendo loca, "Te estás volviendo loca", pero ya dice el refrán que el cabrón, en este caso la cabrona, es el último en enterarse. Que Dios se lo tenga en cuenta y le paguen con la misma moneda, porque el que a hierro mata a sombrerazos no muere, y el ojo de Dios no duerme, y ojo por ojo y diente por diente.

Lo voy a sustituir porque para una talla desbocada no falta un jarro sin asa y a grandes males grandes remedios, y a rey muerto rey puesto y ¡el rey ha muerto, señores, viva el rey!
[Extraído de Mujeres ligeramente alteradas (1999) de Antonia San Juan y Félix Sabroso]

Libre

Todo un himno en la cálida voz de Marta Sánchez

martes, 13 de marzo de 2007

Martes y trece


Por NocheTrasDía
Dejando a un lado supersticiones, creencias populares y demás supercherías, debo reconocer que a mí me gustan los días martes y trece. Diría más, creo firmemente que en esos días la suerte acecha en cualquier lugar.

Si profundizamos un poco en esta tradición fatídica descubrimos que los martes están regidos por el planeta rojo Marte, el de la destrucción, la violéncia y la sangre. Curiosamente la tradición anglosajona sustituye el martes por el viernes como día de mal fario, ya que fue cuando murió Cristo.

Por otro lado, las connotaciones negativas del número 13 se asocian, por ejemplo, al capítulo 13 del Apocalipsis, a la carta 13 del tarot referente a la muerte o a la Última Cena en la que los comensales eran precisamente 13.

En cambio yo, en los días martes y trece como hoy no puedo evitar sentir una tendencia irrefrenable hacia el optimismo. Y para optimismo el que destila esta letra de Carl James y Marta Sánchez. ¡Feliz martes y 13!

Si te piensas que voy a rendirme, estás equivocado
Pienso conseguir todos los sueños que me he trazado
Y aunque me cueste la vida, llegará ese gran día
que respire hondo y sólo piense que:
Soy feliz como soy y me gusta quién soy

Mereció la pena el lidiar, aunque hubo mil arenas
y mi recompensa me ha animado a seguir alerta
Y si un gato negro o un trece estorba en el camino,
no es precisamente un obstáculo en mi destino

Noche tras día viviré, a mi espalda dejaré,
todo lo que me frenó a cruzar fronteras
Noche tras día lucharé por todo lo que soñé
Si me pierdo seguiré la luz de mi estrella

Y si Alberti dice que es mejor morir en mar que en tierra,
déjame pisarla, que más tarde dormiré bajo ella
Que mi mar es disfrutar al escuchar sonido de olas
que provocas con suspiros al decir:
Mi destino eres tú, lléname con tu luz

Noche tras día viviré, a mi espalda dejaré,
todo lo que me frenó a cruzar fronteras
Noche tras día lucharé por todo lo que soñé
Si me pierdo seguiré la luz de mi estrella


Creo que esta vez sé cuál es mi lugar
por el que estos años tuve que luchar
Me gusta como soy y es así como me gusta

[Letra de "Noche tras día". Autores: Carl James/Marta Sánchez. Incluída en el disco Soy yo (2002) de Marta Sánchez]

viernes, 9 de marzo de 2007

Rumore, rumore

Por NocheTrasDía
Ya está aquí el fin de semana y con él la fiesta, qué fantastica, fantástica esta fiesta. Así que vamos a empezar a abrir boca con uno de los éxitos más petardos de la incombustible Raffaella Carrá. Ni las coreografías (parecen firmadas por el mismísimo Giorgio Aresu en pleno ataque de celo), ni el vestuario de los bailarines tienen desperdicio alguno... ¡A disfrutar!

Fraggle Rock

¿Quién se acuerda de esto?

jueves, 8 de marzo de 2007

Carta a una "mariconófoba"

Por NocheTrasDía
Esta carta va dirigida a la abogada malagueña Nuria Van Den Berghe, cuyo nombre de soltera es Nuria Gutiérrez de Madariaga, en respuesta al artículo "El homófobo", que publicó hace unos meses en el periódico digital El Pueblo de Ceuta. Para más señas, la susodicha es esposa de René Alphonse Van Den Berghe, más conocido como Erik el Belga, "el ladrón de arte más famoso de este siglo". En su artículo, la señora Gutiérrez de Madariaga emplea su "clarificadora" mente en reflexionar concienzudamente sobre los usos de la palabra "homofóbia" y se atreve a acuñar un nuevo término, la "mariconeríafobia".
Señora de Van Den Berghe:

Por lo general, Internet no está sujeta a regulaciones y carece de reglas de ética o de un código de responsabilidad profesional que, evidentemente, usted tampoco practica. El resultado es que los usuarios de la red se convierten fácilmente en víctimas de una información que proviene de una fuente poco confiable.

Sus artículos publicados en El Pueblo de Ceuta suponen un claro ejemplo de información en Internet poco rigurosa, sectaria, nada imparcial, de dudosa calidad, especiosa, engañosa, en ocasiones completamente falsa y destinada únicamente a atacar y denigrar a otros individuos.

Por partes. Seguro que una defensora de la pureza del lenguaje, como lo es usted, sabrá que el Diccionario de uso del español de María Moliner, reconocido como uno de los más logrados, dedica una entrada al termino homofóbia que define como aversión hacia los homosexuales. Señora, mejor será que se deje de “marifóbias” que sólo afectan a usted misma y a los que son como usted.
Por otro lado, sorprende que se declare católica que sigue al dedillo la doctrina de su religión y a su misma vez se dedique a hacer apología de la violencia desde sus artículos. Usted justifica que el propietario de un establecimiento público amenace a dos homosexuales con un palo y además, en un alarde de originalidad por su parte, aboga por darles un “silletazo”. De modo que los nuevos católicos, en lugar de poner la otra mejilla, ahora resulta que se defienden atacando y esta vez a base de “silletazos” y palos. Y todo esto como respuesta a un acto que, en resumidas cuentas, viene a ser una demostración de amor. Sí, ese amor que su religión propugna. Efectivamente, que su Dios la perdone.

Dice usted que le produce tal repugnancia ver a dos tíos morreandose, que dicha situación le revolvería el estómago hasta el punto de hacerle vomitar. No sabe cuanto lamento que vomite su “zurrapilla de lomo” y para colmo tenga que pagarla. Yo también he vomitado en muchas ocasiones mi cocido cuando, en la sobremesa, se me ocurre encender el televisor para comprobar con desazón que las “exhibiciones de sexualidad” que a usted tanto le repugnan cuando se dan entre personas adultas, de forma libre y voluntaria, también tienen lugar en la intimidad de la sacristía (intimidad al fin y al cabo, como a usted gusta), pero esta vez con menores de por medio. Volvemos de nuevo a lo mismo, dichosos católicos siempre tan pudorosos. Seguro que ya está lista en su boca otra lección de moralina.

martes, 6 de marzo de 2007

Espantos de Agosto

Por Matilda

"Soy uno de los seres más solitarios que conozco, y de los más tristes, aunque resulte increíble... La gente del Caribe es muy así aunque tienen fama de todo lo contrario, de gregarios, de pachangueros, de fiesteros, pero tú los ves en plena fiesta y están con unos ojos de melancolía...".

"Lo peor que le puede suceder a un hombre que no tiene vocación para el éxito literario, o en un continente que no está acostumbrado a tener escritores de éxito, es publicar una novela que se venda como salchichas. Ese es mi caso. Me he negado a convertirme en un espectáculo, detesto la televisión, los congresos literarios, las conferencias y la vida intelectual".

Así habla de si mismo Gabriel Garcia Marquez, también conocido como Gabo o Gabito, padre del "Realismo Mágico" , considerado uno de los mejores escritores de todos los tiempos en lengua hispana y con más de 40 millones de libros vendidos a sus espaldas, quien cumple hoy 80 años.

Internet está lleno de entrevistas, artículos y trabajos dedicados al personaje y a su obra, por lo que sería una somera tontería volver a repetir una vez más, y seguramente peor, lo que ya está escrito.

Así que, nuestro mayor homenaje es disfrutar en el día de su 80 cumpleaños de uno de sus primeros cuentos, editado en 1974.

Espantos de Agosto

Llegamos a Arezzo un poco antes del medio día, y perdimos más de dos horas buscando el castillo renacencista que el escritor venezolano Miguel Otero Silva había comprado en aquel recodo idílico de la campina toscana. Era un domingo de principios de agosto, ardiente y bullicioso, y no era fácil encontrar a alguien que supiera algo en las calles abarrotadas de turistas. Al cabo de muchas tentativas inútiles volvimos al automóvil, abandonamos la ciudad por un sendero de cipreses sin indicaciones viales, y una vieja pastora de gansos nos indicó con precisión dónde estaba el castillo. Antes de despedirse nos preguntó si pensábamos dormir allí, y le contestamos, como lo teníamos previsto, que sólo íbamos a almorzar. - Menos mal - dijo ella - porque en esa casa espantan. Mi esposa y yo, que no creemos en aparecidos del medio día, nos burlamos de su credulidad. Pero nuestros dos hijos, de nueve y siete años, se pusieron dichosos con la idea de conocer un fantasma de cuerpo presente. Miguel Otero Silva, que además de buen escritor era un anfitrión espléndido y un comedor refinado, nos esperaba con un almuerzo de nunca olvidar. Como se nos había hecho tarde no tuvimos tiempo de conocer el interior del castillo antes de sentarnos a la mesa, pero suaspecto desde fuera no tenía nada de pavoroso, y cualquier inquietud se disipaba con la visión completa de la ciudad desde la terraza florida donde estábamos almorzando. Era difícil creer que en aquella colina de casas encaramadas, donde apenas cabían noventa mil personas, hubieran nacido tantos hombres de genio perdurable. Sin embargo, Miguel Otero Silva nos dijo con su humor caribe que ninguno de tantos era el más insigne de Arezzo. - El más grande - sentenció - fue Ludovico. Así, sin apellidos: Ludovico, el gran señor de las artes y de la guerra, que había construido aquel castillo de su desgracia, y de quien Miguel nos habló durante todo el almuerzo. Nos habló de su poder inmenso, de su amor contrariado y de su muerte espantosa. Nos contócómo fue que en un instante de locura del corazón había apuñalado a su dama en el lecho donde acababan de amarse, y luego azuzó contra sí mismo a sus feroces perros de guerra que lo despedazaron a dentelladas. Nos aseguró, muy en serio, que a partir de la media noche el espectro de Ludovico deambulaba por la casa en tinieblas tratando de conseguir el sosiego en su purgatorio de amor. El castillo, en realidad, era inmenso y sombrío. Pero a pleno día, con el estómago lleno y el corazón contento, el relato de Miguel no podía parecer sino una broma como tantas otras suyas para entretener a sus invitados. Los ochenta y dos cuartos que recorrimos sin asombro después de la siesta, habían padecido toda clase de mudanzas de sus dueños sucesivos. Miguel había restaurado por completo la planta baja y se había hecho construir un dormitorio moderno con suelos de mármol e instalaciones para sauna y cultura física, y la terraza de flores intensas donde habíamos almorzado. La segunda planta, que había sido la más usada en el curso de los siglos, era una sucesión de cuartos sin ningún carácter, con muebles de diferentes épocas abandonados a su suerte. Pero en la última se conservaba una habitación intacta por donde el tiempo se había olvidado de pasar. Era el dormitorio de Ludovico. Fue un instante mágico. Allí estaba la cama de cortinas bordadas con hilos de oro, y el sobrecama de prodigios de pasamanería todavía acartonado por la sangre seca de la amante sacrificada. Estaba la chimenea con las cenizas heladas y el último leño convertido en piedra,el armario con sus armas bien cebadas, y el retrato al óleo del caballero pensativo en un marco de oro, pintado por alguno de los maestros florentinos que no tuvieron la fortuna de sobrevivir a su tiempo. Sin embargo, lo que más me impresionó fue el olor de fresas recientes que permanecía estancado sin explicación posible en el ámbito del dormitorio. Los días del verano son largos y parsimoniosos en la Toscana, y el horizonte se mantiene en su sitio hasta las nueve de la noche. Cuando terminamos de conocer el castillo eran más de las cinco, pero Miguel insistió en llevarnos a ver los frescos de Piero della Francesca en la Iglesia de San Francisco, luego nos tomamos un café bien conversado bajo las pérgolas de la plaza, y cuando regresamos para recoger las maletas encontramos la cena servida. De modo que nos quedamos a cenar. Mientras lo hacíamos, bajo un cielo malva con una sola estrella, los niños prendieron unas antorchas en la cocina, y se fueron a explorar las tinieblas en los pisos altos. Desde la mesa oíamos sus galopes de caballos cerreros por las escaleras, los lamentos de las puertas, losgritos felices llamando a Ludovico en los cuartos tenebrosos. Fue a ellos a quienes se les ocurrió la mala idea de quedarnos a dormir. Miguel Otero Silva los apoyó encantado, y nosotros no tuvimos el valor civil de decirles que no. Al contrario de lo que yo temía, dormimos muy bien, mi esposa y yo en un dormitorio de la planta baja y mis hijos en el cuarto contiguo. Ambos habían sido modernizados y no tenían nada de tenebrosos. Mientras trataba de conseguir el sueño conté los doce toques insomnesdel reloj de péndulo de la sala, y me acordé de la advertencia pavorosa de la pastora de gansos. Pero estábamos tan cansados que nos dormimos muy pronto, en un sueño denso y continuo, y desperté después de las siete con un sol espléndido entre las enredaderas de laventana. A mi lado, mi esposa navegaba en el mas apacible de los inocentes. «Qué tontería - me dije -, que alguien siga creyendo en fantasmas por estos tiempos». Sólo entonces me estremeció el olor de fresas recién cortadas, y vi la chimenea con las cenizas frías y elúltimo leño convertido en piedra, y el retrato del caballero triste que nos miraba desde tres siglos antes en el marco de oro. Pues no estábamos en la alcoba de la planta baja donde nos habíamos acostado la noche anterior, sino en el dormitorio de Ludovico, bajo la cornisa y las cortinas polvorientas y las sábanas empapadas de sangre todavía caliente de su cama maldita.

viernes, 2 de marzo de 2007

Fix You

When you try your best but you don't succeed
When you get what you want but not what you need
When you feel so tired but you can't sleep ...
Stuck in reverse

La Fábula de la rana y el escorpión

Por Matilda
Las ideas de Rousseau fueron realmente revoluccionarias para su época. Para él, el hombre es bueno y feliz por naturaleza y desarrolla la guerra y la violencia en sociedad.
En cambio para Maquiavelo el hombres es ingrato, esgoísta y voluble por naturaleza y vivir en sociedad no es más que disimular lo que es.

Sería gratificante poder apoyar la tesis algo frívola y extravagante de Rousseau, pero sólo hay que echar un vistazo a los medios de comunicación, en los que la marginación, el hambre, la mentira y el engaño estan a la orden del día, para darse cuenta de que tal vez Maquiavelo no iba tan mal encaminado.

Y es que, quién sabe, a lo mejor debajo de la piel del hombre, sólo hay un escorpión...

Un escorpión, que deseaba atravesar el río, le dijo a una rana:
- Llévame a tu espalda
- ¡Que te lleve a mi espalda! -contestó la rana- ¡Ni pensarlo! ¡Te conozco! Si te llevo a mi espalda, ¡me picarás y me matarás!
- No seas estúpida -le dijo entonces el escorpión- No ves que si te pico te hundirás en el agua y que yo, como no se nadar, también me ahogaré?
Los dos animales siguieron discutiendo hasta que la rana fue persuadida. Lo cargó sobre su resbaladiza espalda, donde él se agarró y empezaron la travesía. Llegados al medio del gran río, allí donde se crean los remolinos, de repente el escorpión picó a la rana. Ésta sintió que el veneno mortal se extendía por su cuerpo y, mientras se ahogaba, y con ella el escorpión, le gritó:
- ¡Ves! ¡te lo había dicho! ¿Pero qué has hecho?
- No puedo evitarlo -contestó el escorpión antes de desaparecer en las aguas- Es mi naturaleza.

jueves, 1 de marzo de 2007

Eloise

Por NocheTrasDía
Otra joyita, la archiconocida Eloise de Barry Ryan que, años más tarde, tendría su correspondiente revisión en clave de pop electrónico por obra y gracia del inclasificable, y trágicamente fallecido, Tino Casal.

Rock and Roll Radio

Por Matilda
Entre tanto y tanto disco basura para catalogar, de vez en cuando sale alguna joya como esta.

Sin fe, ni fu ni fa

Un puñado de típicos tópicos y unas cuantas verdades salidas de la pluma de uno de nuestros filósofos más prolíficos, FERNANDO SAVATER:
A menudo, las indignaciones o escándalos de nuestra sociedad recuerdan bastante a los caprichos apasionados de la multitud en el circo romano. Por ejemplo, el pataleo suscitado porque una agraciada señora que se presenta a un concurso de belleza (ocasión paradigmáticamente machista) sea tratada, oh sorpresa, de modo paradigmáticamente machista al discriminarla por su maternidad. Eso es como ir al campo de fútbol y luego protestar ante el griterío porque levanta dolor de cabeza (no quiero dar ideas pero ¿acaso los propensos a la jaqueca no tienen derecho a frecuentar los estadios? Interesante problema jurídico). De parecido tenor me parece -dejando aparte pormenores del derecho laboral que conozco poco- la irritación suscitada porque el obispo correspondiente haya cesado a una profesora de religión que convive con quien quiere y como quiere. Precisamente la doctrina que ella está profesionalmente obligada a enseñar prohíbe tal libertad de costumbres. De hecho, la Iglesia para cuya propaganda ha sido elegida -a costes pagados por el Estado, eso sí- ha tenido a lo largo de los siglos y aún quisiera retener dentro de lo posible el ordenamiento por medio de premios y castigos (algunos sobrenaturales y otros no tanto) de la vida privada de los ciudadanos. No puede por tanto extrañar que trate al menos de controlar a quienes hablan en su nombre y según su nombramiento, ya que el resto de la sociedad parece estar cada vez menos por la labor. Sería sorprendente que los obispos eligieran para transmitir su reglamento teocrático a los jóvenes a quienes tienen ideas parecidas a las de los jóvenes y no a las suyas.
El caso suscita interesantes reflexiones sobre la evidente impropiedad de mantener una asignatura confesional -sea obligatoria, voluntaria o mediopensionista- en la enseñanza pública. En un artículo aparecido como es lógico en Abc ("Profesores de religión", 24-2-2007), Juan Manuel de Prada compara el caso de la profesora expulsada con el de un militar que, tras haberse graduado en la academia con calificaciones sobresalientes, se negara a ir al campo de batalla alegando convicciones pacifistas. Según Prada, nadie se escandalizaría de que fuese destituido puesto que "profesar la milicia y negarse a empuñar un arma son circunstancias incompatibles". En este último punto, desde luego, es imposible no estar de acuerdo con él. Pero el símil plantea cuestiones inquietantes. A ningún profesor de geografía se le puede echar de su plaza por ser remiso a viajar, a ningún profesor de literatura se le cesa por preferir leer El Código da Vinci a En busca del tiempo perdido y ni siquiera son privados de su doctorado tantos médicos destacados que fuman, beben y perjudican alegremente su salud como si la ministra Elena Salgado no hubiera venido jamás a nublar nuestras vidas. En cambio, a la profesora de religión amancebada -perdonen el término anticuado, tan barojiano- se la pone de patitas en la calle... sin que el Tribunal Constitucional logre presentar objeción válida. ¿Cómo puede ser eso? Pues lo explica Prada muy clarito: "Siendo la asignatura de religión de naturaleza confesional, nada parece más justo que exigir a quienes la transmiten una coherencia entre las enseñanzas que transmiten y su testimonio vital, (...) que exigir a los docentes que prediquen con el ejemplo y profesen efectivamente y no sólo de boquilla la fe que se disponen a transmitir". Sigue teniendo razón desde su perspectiva, aunque precisamente sea esa perspectiva la que nos plantea problemas a quienes deseamos una educación pública digna de tal nombre y por tanto inevitablemente laica.
Veamos: para empezar hay que hablar con propiedad. No estamos refiriéndonos a los profesores de religión en abstracto, de historia de las religiones o de creencias religiosas comparadas, ni siquiera a docentes que enseñen los principios del cristianismo y sus múltiples variedades instituidas, sino a personas designadas por las autoridades eclesiásticas para impartir doctrina católica con más o menos adornos. No es una asignatura relacionada con el conocimiento sino con la devoción. De ahí que -a diferencia de lo que ocurre en las materias de sustancia científica- se pida militancia a quienes la imparten, como bien subraya Juan Manuel de Prada: los profesores de catolicismo deben ser mitad monjes y mitad soldados, para utilizar otra expresión antañona. Lo que importa no es la autenticidad de lo enseñado (me temo que bastante discutible) sino la autenticidad de la fe con que se enseña. Se trata no de saber sino de creer o de aprender lo que hay que creer y a qué principios se debe obediencia. Es la fe quien mueve toda esta montaña pedagógica. De aquí también la dificultad intrínseca de evaluar semejante materia como las demás. Para ser rigurosos y coherentes con lo que se exige a los docentes, deberían puntuarse las buenas obras de los alumnos y su entrega piadosa al culto divino, no las respuestas a ningún tipo de cuestionario. Lospecados veniales restarían puntos y tres pecados mortales -por ejemplo- podrían bastar para suspender el curso. En esta asignatura no debería haber otros exámenes que los exámenes de conciencia...
Hay que reconocer que todo esto suena bastante raro, pero por lo visto es lo que dispone el Concordato firmado con la Santa Sede. Supongo que por eso la sentencia del Tribunal Constitucional establece que "si la impartición en los centros educativos de una determinada enseñanza religiosa pudiera eventualmente resultar contraria a la Constitución, ya fuere por los contenidos de dicha enseñanza o por los requisitos exigidos a las personas encargadas de impartirla, lo que habría de cuestionarse es el acuerdo en virtud del cual la enseñanza religiosa se imparte, no la forma elegida para instrumentarlo". En efecto, es ese acuerdo lo que urge revisar (por cierto, se firmó en el año 1979 -como una herencia de la época franquista que por entonces más valía no meterse a discutir- y según creo sólo por tres años). Porque resulta por lo menos inusual que una materia figure en el programa de bachillerato no por decisión libre de las autoridades educativas sino como concesión a una entidad foránea. Además, ¿qué consideración institucional merece la Santa Sede? Si se trata de una autoridad eclesiástica, la cabeza de la Iglesia Católica, ¿por qué debe mantener con ella nuestro Estado no confesional un tratado especial y comprometedor? Si se trata de un Estado extranjero con todas las de la ley, es hora de recordar que en él no se respetan derechos fundamentales en lo tocante a la libertad religiosa, igualdad de sexos para acceder a cargos públicos, etc... En una palabra, es una teocracia al modo de Arabia Saudí y no parece por tanto la influencia más deseable en el plan de estudios de un país democrático. Ese Concordato venido del franquismo concuerda muy mal con nuestras instituciones actuales y muchos católicos lo reconocen abiertamente así. Aquí y no en otra parte está el verdadero problema y el auténtico escándalo.
El adoctrinamiento confesional, sea católico, protestante, musulmán, judío o lo que se quiera, no ha de tener lugar en la enseñanza pública, ni como asignatura opcional pero pagada por el erario público ni mucho menos como obligatoria. Defender así el laicismo indispensable para el funcionamiento democrático no es un tema menor y hoy menos que nunca. Desde la ultramontana Polonia, pasando por Bélgica, Italia o España y hasta la admirable Francia, ahora amenazada en el horizonte por las propuestas neointegristas de Sarkozy, es raro el país europeo que no padece conflictos con el regreso invasor de la mentalidad religiosa en el siempre vulnerable redil educativo. Entre nosotros, suele trivializarse el tema o convertirse en palestra partidista, en ambos casos al modo de la discusión sobre el nacionalismo. Para los pro-nacionalistas actuales, cualquier reivindicación de la unidad de España como Estado de Derecho es "rancia"... como si los derechos históricos impertérritos ante el paso de los siglos y la segregación étnica fuesen conquistas de la modernidad. También para los actuales abogados del clericalismo el laicismo es progresismo trasnochado y, según Rouco Varela, el ateísmo resulta decimonónico (por lo visto la transubstanciación eucarística y la resurrección final de los muertos es lo que más va a llevarse la próxima temporada). Otros pretenden que el laicismo es un perverso invento de Zapatero y sus adláteres, lo mismo que hay quien cree que denunciar el separatismo reaccionario (todos lo son) es una maniobra al servicio del PP o del tradicional fascismo hispánico. Quiero pensar que la mayoría de este país -aunque desde luego la menos estentórea- no vive políticamente empobrecida por semejantes tópicos sectarios.

Fernando Savater es catedrático de Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid.

La Inópia



A Alexandra,

La profesora universitaria va a comer a casa del profesor universitario. Trabajaron juntos durante 12 años y de tanto en tanto ( cada año o cada dos años) comían juntos y se explicaban como les habían ido las cosas desde la última vez que se habían visto. Esta vez, hacía cerca de tres años que no se veían: desde antes de que ella se divorciara.
Todo el rato la profesora universitaria habla únicamente de si la gente esta buena o no. ¿Tú encuentras que Kim Basinger esta buena? pregunta, ¿ Tú crees que Andreu esta bueno?
Es la caricatura, en negativo, de un determinado tipo de hombre, que habla de mujeres. Pero con unos detalles que no lo hacen ridículo. Los hombres que ella incoscientemente caricaturiza nunca preguntan si tal o cual tía está buena. Lo saben desde el primer momento que la ven, sea en el cine, en una revista o en la facultad. Tampoco la dirían siempre como única frase de repertorio, y tendrían cincuenta frases, desde poéticas a groseras, para describir todos y cada uno de los detalles anatómicos o el potencial lascivo que intuyen.
Después de años y años de estar absolutamente casada (después del divorcio) ha descubierto el mediterraneo. Pero tantos años de no practicar han hecho que se haya olvidado de nadar, o que lo haga con tan poca traza que no puede alejarse muchos metros mar a dentro.
No se está quieta en la silla. Enciende un cigarrillo tras otro y se los fuma con avidez. Lleva los labios pintados de un rojo intenso. Antes del divorcio no se los pintaba. No se maquillaba nada. Ahora en cambio, lleva la cara como un cromo. Cuando sonríe (sonríe todo el rato) en la comisura de los labios el maquillaje le hace arrugas. Los cabellos los lleva perfectamente cortados, teñidos de un castaño rojizo que se vuelve de un color gris en los cabellos blancos.
Mientras toman café, el profesor universitario la escucha y la observa. ¿Se debe reprochar todos los años perdidos en la fé monogámica?, ¿Debe pasar lista de la cantidad de hombres que se había podido tirar y no se ha tirado?, ¿Debe ser consciente, que, fiel a la fidelidad, la carne se le ha aflojado, le han salido arrugas, y la gente que hace diez años queria follar con ella ahora ni lo considera?
-¿Por qué me miras tan fijamente?, dice ella de repente. ¿ No te me querras insinuar?
[Traducción del cuento La Inòpia de Quim Monzó, por Matilda]

ENTREVISTA: Paul Auster / Escritor


"A lo mejor he llegado al final"

EDUARDO LAGO - Nueva York - 01/03/2007
Es uno de los narradores más celebrados. Con 60 años, Auster confiesa que su imaginación da señales de agotamiento. En Viajes por el Scriptorium, que acaba de publicarse en España, reflexiona sobre la vejez y la responsabilidad de crear personajes. Eduardo Lago, director del Instituto Cervantes de Nueva York, conversa con uno de sus vecinos más ilustres.

Acaba de cumplir 60 años, aunque aparenta 10 menos. Tiene barba de varios días y un ligero resfriado que no le impide fumar, uno tras otro, los puritos holandeses a los que es adicto. Habla de su mujer, Siri Husvedt, que se encuentra cuando se realiza esta entrevista en España, para dar una conferencia sobre Goya en el Museo del Prado. Se muestra particularmente orgulloso de que hayan elegido su película The inner life of Martin Frost para abrir el Festival de Nuevos Directores que organiza el MOMA, en el mes de marzo. No está mal para alguien de mi edad, dice divertido el último Príncipe de Asturias de las Letras. Su última novela, Viajes por el Scriptorium (Anagrama), acaba de publicarse en España.

Pregunta. Hace un año, usted y yo nos encontrábamos exactamente aquí, en esta habitación. Yo le pregunté por el libro que iba a escribir después de Brooklyn Follies, y usted habló de la imagen que desencadenó Viajes por el Scriptorium. ¿Qué ha pasado entre entonces y ahora?

Respuesta. Como le dije entonces, todo empezó con la visión de un anciano que está sentado al borde de la cama, con las manos en las rodillas, mirando al suelo. Enseguida me di cuenta de que aquel anciano podía ser yo mismo, dentro de veinte o treinta años, y desde el momento en que se me alojó esa idea en el cerebro me puse a pensar en un libro que, un año después, ha visto la luz. La idea subyacente es la de un escritor obsesionado por todos los personajes a los que ha dado vida a lo largo de los años, en todas las novelas que ha escrito. Crear personajes no es una acción gratuita, es algo que entraña una responsabilidad, y eso es lo que abordo en la novela. ¿Qué significa dar vida a un ente de ficción? Lo paradójico, creo yo, es que, si el libro que se escribe es bueno, las criaturas imaginarias estén destinadas a tener una vida mucho más larga que la de su creador. Hay más. Pese a su brevedad, Viajes en el Scriptorium es una historia bastante complicada. Por una parte, es una pesadilla, pero también se puede leer como una alegoría o parábola política.


P. La novela es un viaje al pasado en varios sentidos. En primer lugar, es una recuperación de la memoria personal, pero también una indagación acerca del pasado histórico de su país. ¿Qué le hizo interesarse por la Confederación y por la suerte que corrieron los nativos amerindios?
R. Al escribir tenía en mente dos momentos históricos distintos. Uno es el presente. Es difícil obviar ciertas acciones del Gobierno americano actual y cómo influyen en los acontecimientos del mundo. Estoy pensando en la práctica llamada actuación extraordinaria, una de las cosas más espantosas que jamás ha hecho mi país, y que consiste en que hay agentes norteamericanos que detienen a sospechosos de terrorismo y los mandan a otros países para que los interroguen y torturen. La situación de mi protagonista es muy parecida, en el sentido de que no tiene la menor idea de dónde está ni por qué se encuentra en esa situación. En cuanto el pasado de mi país... Hablando claro, los Estados Unidos se fundaron sobre presupuestos maravillosos, pero hay manchas negras que ensucian seriamente nuestra historia desde sus orígenes. Hay dos episodios capitales, el exterminio (o intento de exterminio) de los indígenas, y la esclavitud. Esas dos lacras siguen proyectando su sombra sobre el presente.


P. ¿Cómo se le ocurrió poner de protagonista a un anciano que ha perdido la memoria?
R. El otro gran tema del libro es la vejez. La situación que vive mi protagonista la comparte muchísima gente con la que convivimos. Los ancianos son seres muy frágiles. Se los envía al asilo, obviando su fragilidad. Son seres confundidos, les falla la memoria, no saben dónde están, no entienden bien qué les sucede, están indefensos. Se trata de algo muy común, pero olvidado, y yo quise abordar eso en mi historia.


P. Entre los personajes que se le irán apareciendo a mister Blank, el primero, y uno de los más atractivos es Anna Blume, la protagonista de El país de las últimas cosas. Parece que usted siente particular debilidad por ella. ¿Qué representa?
R. Es uno de los primeros personajes que creé. Empecé a escribir su historia cuando yo era muy joven, a los 21 años, sólo que tardé muchísimos años en dar con la manera de escribir El país de las últimas cosas. Anna Blume es el personaje con el que he convivido más tiempo. Me ha acompañado a lo largo de toda mi carrera, y es el que siento más próximo a mí, y lo mismo le ocurre a mister Blank. Anna, a pesar de todo lo que ha sufrido, porque así lo ha decidido la imaginación de su creador, se siente muy próxima a él.


P. ¿Y cómo se le fue apareciendo el resto de los personajes a mister Blank? ¿O debería decir a Paul Auster?
R. Fue un proceso inconsciente. Se me aparecían sin que los llamara. Empecé el libro sin tener ningún plan preestablecido. Ni siquiera tenía la certeza de que lo que estaba haciendo fuera a acabar siendo un libro. Las cosas fueron surgiendo espontáneamente. Estaba probando ideas, pero una cosa llevó a la otra.


P. ¿Se siente satisfecho del resultado?
R. No lo sé. Cuando acabo un libro, nunca me siento demasiado satisfecho. Pero responde a lo que quería hacer, una vez que conseguí entenderlo, para bien o para mal.


P. Algunos críticos han dicho que es un libro muy austeriano: elegantemente escrito, con brillantes juegos metaficticios, pero que en realidad no añade nada nuevo a lo que ya nos había dado Paul Auster.

R. Ha habido división de opiniones, pero eso me ha pasado desde que publiqué mi primer libro. Hay gente que detesta lo que hago y gente a la que le encanta. No hay nada que pueda hacer yo. Tengo que aceptarlo.


P. En un momento de la historia, casi sin venir a cuento, alguien cuenta un chiste. ¿No resulta un tanto gratuito? ¿Por qué se le ocurrió introducir algo así?
R. Bueno, de pronto Blank recuerda una conversación con Fogg, el personaje de El palacio de la luna, que es quien cuenta el chiste. Pero no es una incorporación gratuita. No sé si se ha fijado en que el libro está dedicado al padre de mi esposa. Murió hace tres años, y yo tenía una relación muy estrecha con él. Fue él quien me contó el chiste, y lo incorporé como homenaje a él.


P. ¿Puede hablar un poco de la voz narrativa? Empieza utilizando la primera persona del plural, y hacia el final cambia al singular, ¿por qué lo hace? ¿Se trata de una venganza orquestada por los personajes?
R. Así es. La primera persona del plural es la voz colectiva de todos los personajes que ha creado mister Blank, que se confabulan contra él. Al final descubrimos que hay un personaje en particular que toma la iniciativa, pero no puedo decir por qué, porque entonces estropeo la novela a quien no la ha leído.


P. Usted reserva la aparición de Daniel Quinn, personaje de la Trilogía de Nueva York, para el final. ¿Quiere eso decir que Viajes por el Scriptorium es una suerte de regreso a los orígenes, una especie de recapitulación de toda su obra?
R. Es posible... Reconozco que es una decisión un tanto extraña. La verdad es que cuando terminé Brooklyn Follies no las tenía todas conmigo. Tenía dudas acerca de mi capacidad para escribir otra novela.


P. ¿Por qué? ¿Es que no se encuentra en buena forma su imaginación?
R. La verdad es que no lo sé. En estos momentos muestra signos de agotamiento. He trabajado demasiado últimamente. Escribí el guión de una película que se va a estrenar en marzo. Después de Viajes por el Scriptorium, no he empezado nada nuevo. Ojalá pueda seguir escribiendo. Tengo algunas ideas, pero son muy vagas. Quién sabe, a lo mejor he llegado al final. Quizás no haya más novelas de Paul Auster. No lo sé. Ojalá no sea así, pero en este momento no puedo asegurarle nada.
 
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